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sábado, 27 de abril de 2013

Las piernas de tus clientas, un gran desafío!





El calor del verano descubre la piel escondida y la necesidad de cuidar su aspecto aumenta. Para enfrentarnos a los problemas estéticos más habituales en las piernas de nuestras clientas, debemos saber reconocer sus causas y síntomas para poder aplicar los tratamientos más efectivos. El verano es el momento de dejar de lado todos los complejos y lucir el cuerpo sin reparos, pero en ocasiones la piel no se muestra todo lo perfecta que querríamos, en especial tras los rigores del invierno. Zonas que hasta el momento han estado tapadas, como brazos y piernas, se convierten en las protagonistas del look veraniego, por lo que muchas clientas buscan entonces los cuidados necesarios para mantenerlas bellas. 

Los problemas estéticos que podemos encontrar con más frecuencia en las piernas de nuestras clientas son:


Celulitis: Esta acumulación de nódulos de grasa en ciertas zonas del cuerpo es muy común en las mujeres tras la pubertad, presentándose en forma de "piel de naranja" sobre todo en el área de muslos y glúteos. Puede aparecer por diversas causas, como factores hereditarios, sobrepeso, trastornos circulatorios, tabaco o hábitos alimenticios nocivos (exceso de café o alcohol, por ejemplo).


Varículas o telangiectasias: Las várices son dilataciones de las venas que dificultan el retorno eficaz de la sangre al corazón, variando sus síntomas según su gravedad. Sus causas son también muy diversas, desde la predisposición genética hasta un estilo de vida sedentario, pasando por el tabaco o los trastornos circulatorios, entre otros.


Acúmulos de grasa: Como su nombre indica, son acumulaciones de grasa en zonas problemáticas, causadas por un problema de sobrepeso o por el reparto de grasa propio de la constitución corporal.


Léntigos: Manchas solares que aparecen sobre la piel a causa de una excesiva exposición al mismo.


Todos estos trastornos pueden identificarse mediante una sencilla exploración por parte de una cosmeatra, y el tratamiento a aplicar para su resolución, dependerá del diagnóstico y el criterio de cada profesional. Algunos de los tratamientos más comunes contra estos trastornos requieren la utilización de luz pulsada, pero también pueden complementarse con otro tipo de procedimientos para mejorar su eficacia: suplementos nutricionales drenantes y circulatorios, masajes drenantes y circulatorios, cremas adecuadas para la circulación con vitamina K, cremas anticelulíticas y, sobre todo, cremas con alta protección solar.


Tratamientos para piernas


Cada trastorno, como hemos dicho, requiere de su propio tratamiento. Muchos de estos se consideran tratamientos médicos, pues requieren del uso de un láser vascular, un láser de lesiones pigmentadas, una inyección de CO2 (carboxiterapia) o la inyección de sustancias lipolíticas, pero existen muchos otros tratamientos estéticos que también pueden aplicarse de forma efectiva, como la radiofrecuencia, la presoterapia o los ultrasonidos.


Celulitis


Antes de decidir un tratamiento para acabar con la celulitis, hay que tener en cuenta que existen distintos tipos:


Celulitis blanda: Se asocia a poca masa muscular y flacidez. Se da en personas inactivas o que han realizado dietas muy severas de adelgazamiento.


Celulitis dura o compacta: Es típica de mujeres más jóvenes que realizan actividad muscular.


Celulitis edematosa: Es poco frecuente, y ocurre por aumento de volumen de los miembros inferiores. Se asocia a síntomas vasculares.


Lipodistrofia: Son depósitos adiposos en zonas específicas, como la cara interna de las rodillas o la cara externa de los muslos, sin alteración de la superficie cutánea.


Existe aparatología específica en el mercado para tratar la celulitis, como ciertos láseres, pero también existen otros procedimientos como la cavitación, los complementos nutricionales, los masajes, la radiofrecuencia, la presoterapia, la electroporación, y otras técnicas manuales que ayudan a su eliminación. De todas formas, es muy importante la prevención, luchando en la medida de lo posible contra aquellos factores que predisponen al organismo a sufrir celulitis mediante la alimentación, el ejercicio moderado y hábitos saludables en general.


Várices


Las várices son un problema tanto estético como de salud, ya que según sea la vena afectada, las consecuencias pueden ser más graves e incluso ir acompañadas de dolor, severas complicaciones e insuficiencias crónicas. Según el propio diámetro de las várices, podemos discernir si se trata de un problema estético o de salud: las pequeñas arañas vasculares pueden tratarse con procedimientos estéticos, pero las várices de gran diámetro requieren de la intervención de un especialista médico para evitar problemas más graves.


Las várices de mayor diámetro, mayores de 2 centímetros, son las más idóneas para eliminar con cirugía convencional, escleroterapia o endoláser. Son malformaciones de gran diámetro que se perciben a simple vista, y que pueden ser dolorosas y derivar en otras patologías. El tratamiento con SPIDER, por otro lado, es ideal para eliminar las pequeñas arañas vasculares (de 2 milímetros o menos), que son pequeñas formaciones a nivel superficial. Estas afectan a los capilares de la piel y se manifiestan en forma de líneas rojizas, pero se tratan de un problema meramente estético.


Acúmulos de grasa


Los acúmulos de grasa se presentan como nódulos que pueden dar lugar a bultos visibles o, si son de un tamaño importante, a una deformidad de una zona específica, como por ejemplo las cartucheras. La principal causa de los acúmulos de grasa localizados es una acumulación de grasa superior a la habitual en los adipocitos, normalmente provocada por el exceso de peso, pero también por problemas circulatorios, fibrosis de la zona, etc.


Cuando se trata de acúmulos de grasa localizada, se pueden tratar de diferentes formas. Las más comunes incluyen distintos tratamientos estéticos, con la aplicación de aparatología como la presoterapia, la cavitación, la radiofrecuencia, los ultrasonidos o la electroporación. A un nivel más médico, sin embargo, es común la utilización de equipos láser especializados, cuya luz modifica la permeabilidad de las membranas de las células grasas y penetra en los tejidos provocando un efecto térmico y evacuando los fluidos y la grasa sobrantes. Otras opciones médicas incluyen la cirugía convencional, la inyección de sustancias lipolíticas que disuelvan los acúmulos o la carboxiterapia, microinyecciones dérmicas de CO2 que producen un aumento del flujo sanguíneo, activando la microcirculación y con ello la metabolización de las grasas. De esta forma se consigue una mejora del aspecto de la piel tanto en celulitis como en estrías.


Léntigos


Los léntigos solares, también conocidos como las manchas de la edad, son aquellas marcas que aparecen en zonas expuestas al sol, con una forma redondeada y de márgenes irregulares, cuya causa más común es la propia edad o el exceso de exposición a los rayos solares.


Para eliminar los léntigos solares es recomendable utilizar luz pulsada. La luz del IPL destruye las células con un exceso de pigmento sin dañar el tejido circundante. Para evitar su reaparición, la mejor recomendación es la prevención: aplicando siempre factor de protección solar en las zonas que serán expuestas al sol (aunque vayamos a pasear), y controlando y limitando las horas que pasamos bajo el sol.



Consejos para cuidar las piernas en verano


  • No exponer las piernas al sol durante tiempos prolongados.
  • No estar demasiadas horas sentadas, se recomienda cambiar de postura o aprovechar el buen tiempo para ir a dar un paseo.
  • La mejor solución para activar la circulación son las duchas de agua fría. Alterná chorros de agua fría y agua tibia, nunca caliente.
  • Para una correcta salud vascular es muy importante hacerse masajes una o dos veces al día con geles fríos desde el pie hacia el muslo. Refrescan, hidratan y calman las molestias.
  • Para evitar la retención de líquidos y facilitar la circulación es muy importante beber agua, llevar una dieta rica en fibras y verduras, cocinar con poca sal y moderar los condimentos fritos o picantes.
  • Para mantener una correcta circulación, una de las mejores formas de aprovechar los días de playa es pasear por la orilla con las piernas dentro del agua. Si además de caminar, vamos parando y ejercitando las piernas poniéndonos de puntillas repetidas veces, y al contrario, apoyando los talones y elevando el antepié.
  • Cuando llegue el momento de descansar se recomienda hacerlo elevando las piernas y realizar algunos ejercicios con las piernas alzadas.
 Para todos estos tratamientos VITACARE te ofrece en alquiler los siguientes equipos:

  • CAVIX (cavitador)
  • TRÍOS DE VIORA (luz pulsada)
  • REACTION (radiofrecuencia bipolar con terapia de vacío)
  • EP (electroporación)
  • SPIDER (termocoagulador vascular) 
  • SL TONE (electroestimulación)

jueves, 28 de febrero de 2013

La enfermedad venosa y las várices




La enfermedad venosa es definida como una enfermedad que afecta al sistema venoso de curso evolutivo con gran tendencia a la cronicidad. Cuando las paredes de las venas se vuelven frágiles o se dañan, o si las válvulas venosas se tornan incompetentes, esto lleva al favorecimiento de un flujo de sangre retrógrado que va generando un fenómeno que se denomina enfermedad venosa y que incluye a las várices, a la trombosis venosa profunda y a la insuficiencia venosa crónica.

Las várices constituyen entonces un epifenómeno de la enfermedad venosa y se denomina así a la dilatación, elongación y tortuosidad de una vena acompañada de insuficiencia valvular. Esto finalmente se constituye en la más común de las enfermedades vasculares periféricas, siendo su prevalencia de entre el 15% y el 30% de la población, dependiendo de la región del mundo. A los 60 años aproximadamente el 70% de las mujeres y el 40% de los hombres sufrirán algún grado de insuficiencia venosa.  Es un problema que no resulta sencillo de combatir y los resultados muchas veces no satisfacen las expectativas de los pacientes.

En un inicio, las dilataciones de las venas más delgadas son las denominadas varículas, o varicosidades, o telangiectasias o arañas vasculares. Podrían considerarse la mínima expresión de la enfermedad venosa que generalmente sólo tienen una repercusión estética y no afectan a la salud. Más del 50% de las personas con arañas vasculares no tienen várices. Y el 15% de los pacientes con várices avanzadas no tienen telangiectasias.

Su localización más frecuente es en la cara externa de los muslos, detrás de las rodillas, en los tobillos y en la cara. Pueden aparecer en forma aislada, en racimos, lineales, en forma de araña (spiders) o como grandes “mapas”. Su calibre oscila entre 0,1 mm y 1 mm y se encuentran ubicadas en el plexo subpapilar, a una profundidad que varía de 0,08 mm a 0,2 mm (80 a 200 micrones).   

Presentan histológicamente una estructura venosa pero se cree que su origen puede provenir indistintamente de cualquier componente del microcírculo cutáneo.  Así podríamos clasificarlas de origen capilar, arteriolar y venular. Entonces tendremos distintos calibres, algunas más rojo brillante y otras más azuladas.

Posteriormente, ocurre el aumento de volumen de los troncos venosos superficiales importantes, produciéndose la forma de varices cilíndricas; y ya luego en un período de mayor evolución asistimos a la formación de dilataciones saculares que constituyen verdaderos aneurismas. Finalmente, con el prolongamiento de la cronicidad, la vena varicosa se vuelve serpiginosa flexuosa al plegarse la vena sobre sí misma debido al gran aumento de su longitud.

Las várices más superficiales ocurren en la dermis, y las más importantes se encuentran localizadas profundamente en la dermis, especialmente en la hipodermis, en contacto con el tejido adiposo.