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miércoles, 8 de agosto de 2012

El secreto de mis uñas!

Solar Oil de CND es un aceite para uñas y cutículas que se  aplica religiosamente todas las noches alrededor de la uña. De esta forma, estás nutriendo la uña desde la base. Por eso no importa los días que lleves las uñas pintadas, ya que éstas se "alimentan" a través de la cutícula. La prueba es que al retirar el esmalte, después de dos meses, las uñas están perfectas!

La elevada concentración de aceite de jojoba de su fórmula –con cantidades ingentes de vitamina E– y su capacidad para hidratar uñas y cutículas justifican que muchas lo califiquen como “milagro en una botella”.

Lo que han dicho de él: “Mantiene las cutículas suaves y ayuda a limpiar y perfeccionar la uña”.

martes, 24 de julio de 2012

Mi Centro de Estética: La apariencia estética y psicológica


·         La imagen corporal es un factor que influye de manera positiva o negativa en la autoestima. Los medios publicitarios, la cultura y la sociedad juegan un papel fundamental en patrones de belleza considerados como los ideales. La apariencia física y la salud mental están estrechamente relacionadas, desde grados leves de malestar psicológico hasta trastornos neuróticos, psicóticos y de la personalidad:
  • Es prioritario evaluar el estado emocional y mental de los pacientes que consultan tratamientos de estética; sus expectativas con el tratamiento, fantasías, complejos, miedos, nivel de ansiedad y depresión.
  • Los pacientes con trastornos de la imagen corporal no deben ser tratados estéticamente, el tratamiento es fundamentalmente psicológico/psiquiátrico.
  • El médico estético debe tener en cuenta los aspectos antes mencionados y capacitarse para evaluar adecuadamente desde el punto de vista mental y emocional a los pacientes que asisten a las consultas de estética. Si hay sospecha de patologías que escapan a su área, lo adecuado es canalizarlos a un profesional en salud mental.

lunes, 16 de julio de 2012

Sección Mi Centro de Estética: actividad física + alimentación adecuada.

Recomendá este artículo a tus Clientas para resultados óptimos!

Si bien es sabido que la alimentación incide en cada una de las actividades de nuestra vida, en el caso de las personas que practican una actividad física, su rendimiento estará supeditado a la cantidad y calidad de los nutrientes, para no sufrir fatiga muscular. Y si bien es muy importante comer todo tipo de alimentos, debe haber un predominio de hidratos de carbono complejos, ya que constituyen la fuente primaria de energía!

Muchas veces nos sentimos cansados o no nos recuperamos entre las sesiones de actividad física. Una de las principales causas de este estado es la baja ingesta de hidratos, que constituyen la nafta para que nuestro motor funcione adecuadamente. Para entenderlo, hay que tener en cuenta que el cuerpo obtiene energía de tres nutrientes presentes en los alimentos: proteínas, grasas e hidratos de carbono.

La función principal de las proteínas (presentes en las carnes, huevos, lácteos y derivados) es la reparación y construcción de los tejidos. Sólo sirven como aporte energético en situaciones especiales; las grasas, a pesar de ser constituir el mayor depósito de energía corporal, no pueden utilizarse lo suficientemente rápido durante esfuerzos de alta intensidad (como exigen la mayoría de los deportes), mientras que los hidratos de carbono son los que más rápido vuelven a liberarse (hasta tres veces más que la energía de las grasas), por lo que se los considera el combustible del cerebro y de los músculos.

Dónde encontrarlos

Los hidratos se clasifican en simples (azúcares) y complejos (almidones). El primero, se encuentra en los productos dulces (miel, helados, chocolates, mermeladas) y requiere un tiempo de digestión más extenso. Por eso, del total de hidratos, no más de 10% deberán cubrirse con azúcares.

Los complejos se encuentran en los cereales (trigo, avena, arroz, maíz, cebada, centeno, mijo) y todos sus derivados, en las frutas y en las hortalizas. Por eso, el cereal es uno de los grandes aliados del deportista, ya que entre el 60 y el 70% están construidos por hidratos, y esto garantiza que las calorías ingeridas podrán “quemarse” rápidamente al hacer ejercicio. Pero, ¿qué cantidad de hidratos necesitamos? 

Si realizás una actividad moderada, deben cubrirse con hidratos el 55-60% del total de calorías diarias. Si el entrenamiento es intenso, este porcentaje sube al 65%, mientras que si entrena una actividad de resistencia necesitará un porcentaje mayor. Pero no sólo de hidratos vive el deportista, lo ideal es que tres veces por semana comas carnes rojas y blancas para mantener la tasa de glóbulos rojos normal, ya que estos elementos transportan el oxígeno a los tejidos.

Un tema primordial es tener claro las formas de preparación para que un plato que es fuente de hidratos no se transforme en fuente de grasas. Por ejemplo, si consumís tallarines con crema o con salsa de quesos, estarás ingiriendo más grasas que hidratos, y ahí la ecuación no cierra.

Además, hay que tener en cuenta que si bien todas las vitaminas y minerales son importantes, algunas se convierten en imprescindibles cuando se realiza una actividad física regular: las vitaminas del grupo B participan en la producción de energía (frutas secas, lentejas, hígado); el hierro transporta el oxígeno a los músculos y previene la alergia (mariscos, carnes, acelga); el calcio favorece la contracción muscular y evita fracturas (quesos, semillas de sésamo); el zinc repara tejidos y músculos (cereales, nueces, almendras) y los antioxidantes. 

Estas necesidades extras pueden obtenerse en una dieta equilibrada. Sin embargo, muchas personas que comienzan a hacer deporte toman suplementos con la expectativa de mejorar su performance, algo que no es necesario, salvo que tenga algún déficit, por ejemplo, una anemia. Un aporte extra no supone ninguna mejora en tu rendimiento.

Otro pilar de la dieta del deportista es la buena hidratación. La mayoría de las personas desconocen que la deshidratación altera las capacidades físicas y el rendimiento durante la práctica deportiva. Tomar agua es tan importante como transpirar. Por eso, no se debe dificultar la sudoración con "fajas" o ropa abrigada. La gente cree que al transpirar perderá peso graso, pero no es así, todo lo que se pierde por sudor debe ser ingerido, durante y después del ejercicio.

Existe una prueba muy práctica para saber cuánta agua se perdió; pesarse antes y después de la actividad: los gramos perdidos serán los mililitros que necesitarás ingerir para rehidratarte. 

Por último, quien inicia una actividad con el objetivo de bajar de peso no debe sobrestimar el gasto energético del esfuerzo realizado ni subestimar la cantidad de calorías que consume. Es común que luego de entrenar se quiera dar un gusto, pero esta actitud va a alejarlo de la meta, ya que el esfuerzo no se pondrá de manifiesto en la balanza.

Paso a paso
  • Antes de hacer ejercicio. Ingerir alimentos integrales, ricos en hidratos de carbono, fáciles de ingerir (cereales, pan, pastas) que permitirá mantener los niveles de energía óptimos. 
  • Durante. Lo más importante es tomar líquido, ya que se debe recuperar gota a gota lo perdido para que el cuerpo pueda mantener la temperatura, entre otras cosas. Consejo: un vaso de agua cada 15 ó 20 minutos de actividad.
  • Después. Dentro de las dos horas posteriores los músculos están "hambrientos" de recuperar la energía. Hay que comer y beber lo antes posible. Lo ideal son las bebidas deportivas, banana, pasas de uva, copos de maíz y pan.